basura

Nadie quiere basureros frente a su casa, fuera de los pobres seres que mal manejan sus vidas…
Los enormes promontorios de basura que todavía ayer se acumulaban en San Salvador son parte de la campaña electoral que un secuaz de la argolla bukeliana ha montado para hacer quedar mal al actual alcalde Neto Muyshondt, que le dijo, sin meditarlo bien, a quien está detrás de los meneos “ser su amigo”, pese a que dicho señor únicamente es amigo de su propia imagen en el espejo junto a sus seis hermanos y sus incondicionales.

Debe anotarse que el pretendiente a la corona edilicia tiene el porte de todo un alcalde, pero alcalde de pueblo sin ley, de pueblo dejado de la mano de Dios, lo que es el caso de casi todos los que rodean al “más cool de todos los cools del mundo mundial”.
Bloquear rellenos sanitarios y colocar promontorios de basura en aceras es una de las sucias tácticas de grupos políticos de sucia composición, como lo hicieron cuando el doctor Norman Quijano fue alcalde de San Salvador.
En Cuba, a los sospechosos de pensar por su cuenta o las personas que en alguna forma no se alinean, les tiran promontorios de basura frente a lo que allá llaman “viviendas”, lo que no cuesta imaginar la tragedia que eso significa, pues ¿cómo es que van a recoger la basura y dónde podrán tirarla en un país donde las palas y baldes son propiedad de “el Estado”?
En Cuba están llegando al extremo de la pita “socialista”, como sucede en Corea del Norte, la pita de la hambruna, donde todo es escaso…
Los grandes promontorios de basura que hasta ahora comienzan a llevarse a los botaderos después de que el sindicato que, según se denuncia, es controlado por el desgobierno, dejó de bloquear la ruta hacia el relleno “sanitario”, fueron una pesadilla para los capitalinos, pero más que eso una amenaza a la salud general de la población por la proliferación de moscas y mosquitos en un momento en que se denuncian brotes de dengue y males estomacales.

Defender la democracia es protegernos de locos, mesiánicos y delincuentes

La basura es una amenaza peor que los ministros que han sido llamados a la Asamblea para que rindan cuentas y expliquen el cúmulo de irregularidades relacionadas con el mal desempeño de sus cargos, comenzando por el más grave de todos: la toma de las instalaciones de la Feria Internacional para montar lo que es toda una farsa, “el hospital El Salvador”.
Todo este embrollo es resultado del tsunami de ocurrencias y dislates del “más cool de todos los cools del mundo mundial”…
Como dijo el general Vargas, la ofensiva del régimen —y pese a los obvios frenos que se han aplicado en los últimos días— es contra la democracia, el Orden de Derecho, nuestras libertades y el futuro de nuestros descendientes.
Los más afectados son los jóvenes, las familias que han caído en la pobreza, la gente y los sectores que enarbolan banderas blancas para clamar al cielo por el hambre y las penurias que les han llegado.
La democracia es el sistema en el que, mediante las urnas, los ciudadanos corrigen errores cometidos en los comicios previos; es el esquema que defiende a los débiles frente a los matones, a la gente decente frente a malvados y estafadores, a un país para no caer en manos de mesiánicos.

Fuente elsalvador.com