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La ejecución fue realizada luego de que la Corte Suprema revocó este martes una orden previa de una corte de apelaciones que bloqueó la ejecución de Daniel Lewis Lee, condenado por un triple asesinato perpetrado en 1997. El máximo tribunal del país decidió que otras ejecuciones de presos federales “podrán llevarse a cabo como estaban previstas”.

El gobierno de Estados Unidos realizó este martes su primera ejecución de un preso federal en casi dos décadas: un hombre que asesinó a una familia de Arkansas en la década de 1990 como parte de un plan para crear una nación solo de blancos en la región noreste del país. La ejecución se produjo a pesar de la objeción de la familia de las víctimas de Daniel Lewis Lee.

Lee, de 47 años y originario de Yukon, Oklahoma, murió tras recibir una inyección letal en la prisión federal en Terre Haute, Indiana. Además de los familiares de las víctimas, la decisión de seguir adelante con esta ejecución, la primera de la oficina federal de prisiones desde 2003, fue cuestionada por grupos de derechos civiles, que intentaron detenerla en las cortes argumentando preocupaciones en medio de la pandemia del coronavirus.

Los críticos consideran que el gobierno está creando una urgencia innecesaria en favor de obtener un rédito político.

“El gobierno ha intentado seguir adelante con estas ejecuciones a pesar de las muchas preguntas sin resolver respecto con la legalidad de su nuevo protocolo de ejecuciones”, dijo Shawn Nolan, uno de los abogados de los hombres que afrontan la pena de muerte, citado por la agencia AP.

La ejecución de Lee se produjo luego de que la Corte Suprema allanó el camino para que fuesen reanudadas, revocando una suspensión decretada apenas horas antes por una juez de primera instancia, en medio de la batalla judicial que se desató en días recientes.

En una votación dividida 5-4, la Corte Suprema sentenció: “Revocamos la orden preliminar de la Corte de Distrito y las ejecuciones podrán tener lugar como estaban previstas”, en alusión a las ejecuciones de cuatro condenados a muerte que estaban planificadas.

La ejecución de Lee había sido bloqueada por la orden emitida el lunes en la mañana por la juez de distrito Tanya Chutkan, quien dijo que todavía había problemas legales que resolver. La administración del presidente Donald Trump apeló de inmediato ante un tribunal superior, pidiendo que las ejecuciones sigan adelante. Finalmente se conoció el fallo de la Corte Suprema.

Para esta semana hay programadas otras dos ejecuciones: Wesley Ira Purkey el miércoles y Dustin Lee Honken, el viernes. Una cuarta persona, Keith Dwayne Nelson, será ejecutada en agosto.

Daniel Lewis Lee fue condenado por el asesinato de un comerciante de armas, su esposa e hija de 8 años en 1996. Crédito: Archivo

Lee, un supremacista blanco, fue declarado culpable en Arkansas de los asesinatos en 1996 del traficante de armas William Mueller, su esposa, Nancy, y su hija de 8 años, Sarah Powell.

A finales de junio, en plena pandemia de covid-19, el Departamento de Justicia anunció que había pedido a la oficina federal de prisiones que programara las ejecuciones de cuatro reos condenados por asesinar a niños.

“Le debemos a las familias de las víctimas de estos crímenes horrendos y a las familias que dejaron, el llevar estas sentencias impuestas por nuestro sistema de justicia en aquella fecha el fiscal general William Barr.

En el caso de Lee, la madre de Nancy Mueller y abuela de la pequeña Sarah, Earlene Branch Peterson, había manifestado su desacuerdo con la ejecución y dicho que prefería que Lee cumpliese una cadena perpetua.

La decisión de retomar las ejecuciones federales ha sido criticada y vista por algunos como una movida política, en un momento en el que el país atraviesa una inédita crisis de salud pública. Al menos 7,000 reos en cárceles federales han dado positivo al virus. Desde marzo, han muerto casi 100.