Tumbas
Aerial view showing the burial of a victim of COVID-19 at the General Cemetery in Santiago, on June 23, 2020 amid the novel coronavirus pandemic. - Chile nearly doubled its reported coronavirus death toll to more than 7,000 under a new tallying method that includes probable fatalities from COVID-19. (Photo by MARTIN BERNETTI / AFP)

La pandemia de COVID-19 no remite en Latinoamérica, donde hoy se superó la barrera de los 100.000 fallecidos según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que ha advertido sobre el preocupante aumento continuado de casos en la región.
Los países de América Latina reportaron 2.859 fallecimientos en las últimas 24 horas, por lo que el total se sitúa en 100.646, según las estadísticas actualizadas de forma constante por el organismo con sede en Ginebra.

UNO DE CADA CINCO FALLECIDOS EN EL MUNDO
Ello supone que más de una quinta parte de las 478.000 muertes causadas por la pandemia en el mundo se han producido en América Latina, donde países como Brasil (con 52.645 fallecidos hasta ahora) o México (23.377) reportan varios centenares de muertes diarias en las últimas semanas.
Tras Brasil y México, segundo y séptimo país con mayor número de fallecidos a escala global, se sitúan en la región Perú, con 8.404 muertos, Chile (4.731) y Ecuador (4.309).
También superan la barrera del millar de muertos Argentina (1.085 fallecidos) y Colombia (2.404), mientras que Bolivia ha reportado 846 decesos, Panamá 536, República Dominicana 691, Guatemala 582 y Honduras 405, siempre según las cifras que maneja la OMS.

CASI TANTOS CONTAGIOS COMO EEUU
El número de contagios en la región ronda los 2,2 millones, una cifra similar al total de casos en Estados Unidos, el país por ahora más afectado por la pandemia con 2,3 millones de infecciones y más de 120.000 fallecidos.
La tasa de letalidad del coronavirus en las naciones latinoamericanas se sitúa considerando estas cifras, en torno al 4,5 %, un porcentaje ligeramente inferior a la media mundial, que supera el 5 %, cifras que deben tomarse con cautela debido al gran número de casos asintomáticos y leves no diagnosticados en todo el mundo.

LA OMS MUESTRA SU INQUIETUD Y PIDE MÁS ESFUERZOS
A la vista de las cifras, la OMS ha advertido que la pandemia de COVID-10 se encuentra en “una fase intensa” en Latinoamérica, con una tendencia preocupante a un continuado aumento de casos.
El director ejecutivo de Emergencias Sanitarias del organismo, Mike Ryan, señaló en rueda de prensa el miércoles que algunos países de la región han visto aumentar el número de casos en su territorio hasta un 50 por ciento, y en varios de ellos hay una transmisión comunitaria sostenida.
La pandemia llegó más tarde a la región que a otras zonas gravemente afectadas como Europa o Estados Unidos, y sus tasas de mortalidad son algo más bajas, pero actualmente tres países se encuentran entre los diez que más nuevos casos diarios reportan en el planeta (Brasil, Chile y México).
Ryan subrayó que es pronto para considerar que se ha llegado al pico de la enfermedad en la zona o para calcular cuánto tardará en alcanzarse, algo que en su opinión dependerá de las medidas preventivas que tomen los gobiernos regionales.
La situación se podría complicar en algunos países, por ejemplo los del Cono Sur, por la llegada de los meses más fríos del invierno austral, en los que la ola de nuevos casos de COVID-19 se podría mezclar con aquellos de gripe estacional.
Esto podría dificultar los diagnósticos e impediría medir el verdadero alcance de la pandemia, así como el rastreo de casos imprescindible para frenar su avance, subrayó la jefa del Departamento de Enfermedades Emergentes de la OMS, María Van Kerkhove

LA OPS PIDE COOPERACIÓN INTERREGIONAL
Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), institución que ejerce como entidad independiente pero también como oficina regional de la OMS en las Américas, ha advertido que los casos de COVID-19 en Latinoamérica se han triplicado en apenas un mes.
La dominiquesa Carissa Etienne, directora de la OPS, pidió ante esta situación a los gobiernos americanos una cooperación “que vaya más allá de las divisiones políticas y fronteras geográficas”, así como una inversión de un mínimo del 6 % del PIB en salud, de la que al menos el 30 % debería asignarse a la atención primaria.