vacuna

La vacuna contra Covid-19 desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford ha demostrado que genera inmunidad y es segura en adultos mayores sanos en el 99% de los casos, de acuerdo con los resultados de la segunda fase de pruebas clínicas, que acercan cada vez más a un resultado definitivo.

La información fue dada a conocer este jueves por la revista médica The Lancet, que detalló que como parte de esta fase los investigadores aplicaron el preparado ChAdOx1 nCoV-19 a 560 adultos sanos, entre ellos 240 mayores de 70 años, con el fin de observar cuál era su impacto en el sistema inmunológico y posibles efectos secudarios.

Los resultados preliminares han sido “prometedores”, puntualizaron AstraZeneca y Oxford, pues indican que esta vacuna contra el virus SARS-CoV-2 ha ofrecido resultados similares de inmunidad y seguridad en adultos sanos mayores, en contraste con aquellos de 18 a 55 años.

La segunda fase clínica permite concluir que la vacuna provoca “pocos efectos secundarios”, pero además induce una respuesta inmune en ambas partes del sistema inmunológico en todos los rangos de edad, tanto con dosis baja como estándar.

The Lancet adelanta que a los 14 días de aplicarse la primera dosis, la vacuna de AstraZeneca genera una respuesta de las células T, las cuales pueden encontrar y atacar las células infectadas por el virus SARS-CoV-2, y también provoca una respuesta de anticuerpos a los 28 días de la dosis de refuerzo, la cual se haría cargo de atacar al virus mientras circula por la sangre o el sistema linfático.

Sin embargo, AstraZeneca y Oxford tendrán que esperar a que concluya la fase tres de pruebas clínicas para confirmar los resultados de esta segunda fase y determinar “hasta qué punto la vacuna es efectiva” contra el coronavirus en grupos más amplios y heterogéneos de personas, incluyendo a adultos mayores con patologías.

Así fue la fase 2 de pruebas

De acuerdo con el estudio, para llevar a cabo la segunda fase de pruebas los investigadores aplicaron la vacuna 560 adultos, de los cuales 160 tienen de 18 a 55 años, 160 de 56 a 59, y 240 más de 70. Todos voluntarios y con buena salud; algunos recibieron la vacuna de AstraZeneca y otros un antídoto de control.

Los pacientes de más de 55 años se dividieron en dos grupos: un grupo reibbió una sola dosis de la vacuna y el otro recibió dos en un periodo de 28 días.

Desde el principio se monitoreó cada uno de los pacientes para detectar cualquier posible efecto secundario o respuesta inmune ante el Covid-19.

Entre los efectos adversos, los científicos explicaron que estos fueron “leves”, como dolor por la inyección, dolor de cabeza, fatiga, fiebre o dolor muscular, al menos en la ChAdOx1 nCoV-19.

13 casos de gravedad fuero detectados en los seis meses que duró la primera dosis, sin embargo se consideró que estos no estaban relacionados con las vacunas. 

Para sopresa de los desarrolladores, se percataron de que los efectos secundarios eran más comunes en los jóvenes que en adultos mayores, mientras que la respuesta inmune fue “similar” en todos los grupos de edad tras la segunda dosis.

La vacuna de AstraZeneca logró inducir anticuerpos contra la proteína de punta del coronavirus 28 días después de la primera dosis (baja y estándar) en todos los grupos. Tras la segunda dosis, a los 56 días, el nivel de anticuerpos aumentó; lo mismo con los anticuerpos neutralizadores después de 42 días.

Mientras que la respuesta generada por las células T contra el virus del Covid-19 finalizó 14 días después de la primera inoculación, independientemente de la edad y la dosis aplicada.

Sarah Gilbert, investigadora que participa en el estudio, aseguró que los resultados responden algunas de las cuestiones planteadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la necesidad de que las personas de la tercera edad sean protegidas por las vacunas que se están desarrollando contra el virus SARS-CoV-2.

Sin embargo, señala que que hay otras preguntas que quedan por responder en relación a la eficacia y duración de la protección, y el antídoto también debe ser probado en personas mayores con patologías previas con el fin de garantizar que proteje a los sectores más vulnerables. 

Con información de EFE The Lancet.